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El humor, una herramienta terapéutica en manos de la enfermería

No será hasta los 80s cuando se comiencen a estudiar de forma “científica” los efectos beneficiosos de una serie de “campos” hasta ese momento denostados por la ciencia. Ese es el caso del humor. Varios años antes y dentro de la rama de la psicología, algunos autores de la corriente denominada “psicología positiva”, comenzaron a estudiar los diferentes mecanismos usados por las personas para afrontar la enfermedad y sus consecuencias.

Como comentaba, la psicología positiva, añadió un planteamiento diferente al concepto de ser humano. Tradicionalmente la salud de los individuos se ha estudiado desde una perspectiva negativa ya que el centro del análisis ha recaído durante demasiado tiempo en el qué hacer cuando se ha producido el problema y las consecuencias derivadas del mismo. Esta otra forma de entender la salud, la vida del individuo, su relación con el mundo, …., desde una perspectiva positiva, plantea retos para los profesionales y abre nuevas vías de interrelación y comunicación que favorecen, potencian y mejoran el cuidado de la persona desde una perspectiva distinta y que favorece el proceso de resiliencia.

La resiliencia es la capacidad de las personas o grupos de sobreponerse al dolor emocional para continuar con su vida, y salir fortalecidos de dicha experiencia.

Ahora bien, y cuáles pueden ser esas formas metodológicas que favorecen este proceso y facilitan la interrelación con el individuo? La respuesta aunque simple es mucho más compleja de lo que se ve a simple vista. Esta entrada va dedicada a una de ellas, el humor.

Algo muy importante a tener en cuenta es la diferenciación de conceptos. Aunque comúnmente se mezclen entre sí las semánticas en una conversación hay que saber que los conceptos de risa, sonrisa, humor, sentido del humor,… se refieren a aspectos distintos. La sonrisa, es la expresión de los estados emocionales positivos, supone el grado más leve y suele manifestar, con mayor frecuencia, emociones de satisfacción y buenos deseos. La risa, es una de las características de la conducta humana ya que es una respuesta que sólo pueden sentir las personas. Reír es un medio de transmitir aprecio y comprensión, libera tensiones y ansiedad y, por último, ayuda a vaciar el pensamiento para construirlo sobre otra base más positiva y optimista.  La risa tiene un volumen sonoro, es pública y notoria, puede implicar todo el cuerpo y está generada por el conjunto de las emociones. Para diferenciar entre risa y humor hay que saber que el humor es un constructo mientras que la risa es una actividad fisiológica. El humor es un estímulo y la risa es una de las posibles respuestas conductuales a dicho estímulo. Los efectos del humor son cognitivos y los de la risa físicos y psicológicos. El humor puede cursar sin risa y la risa sin humor.

Según la Association for Applied and Therapeutic Humor el humor terapéutico se define como “cualquier intervención que promueva la salud y bienestar estimulando un descubrimiento lúdico, expresión o apreciación del absurdo o incongruencia de las situaciones vitales. Tal intervención, puede mejorar la salud o utilizarse como un tratamiento complementario de la enfermedad para propiciar la salud o supervivencia, ya sea a nivel físico, emocional cognitivo, social o espiritua”l.

Según todo lo dicho anteriormente, el humor se nos presenta como un mecanismo de supervivencia a nivel individual que nos ayuda a encontrar la perspectiva de la realidad, impulsa la adaptación positiva cuando existen cambios forzosos, nos ayuda a gestionar la ansiedad y a neutralizar el horror del trauma. Nos proporciona distancia para ver otras personas. Nos ayuda a tomar control sobre la situación, relativizarla, aceptarla y, por último, afrontarla.

Estudios realizados con personal de enfermería han puesto de manifiesto que el humor permite hacer frente a las rutinas asistenciales entre enfermera y paciente, procedimientos desagradables y situaciones embarazosas y difíciles. También, han reseñado el papel del humor como fuente de distracción, lo que facilita la realización de tareas clínicas tales como la realización de exámenes físicos, técnicas diagnósticas y terapéuticas así como satisfacer las necesidades de higiene del paciente.

La American Cancer Society a partir de 2010 apoya la terapia del humor para el “alivio” del dolor físico y emocional y el estrés como un método complementario para promover la salud y hacer frente a la enfermedad.

La capacidad de reír con un paciente es un buen signo de comunicación efectiva y de entendimiento mutuo; quizás más importante que el propio diagnóstico o el tratamiento formal. Es una forma de apoyo emocional para los pacientes.

En resumen, la capacidad de interaccionar con el paciente desde una perspectiva distinta a la tradicional, en este caso a través del humor como herramienta metodológica, fortalece el proceso de recuperación del paciente al mismo tiempo que aumenta la capacidad de la enfermería en cuanto a eficacia y eficiencia. Al mismo tiempo, permite al profesional “vivir” de una manera más positiva las situaciones complicadas y/o adversas que de forma habitual se presentan en su quehacer diario. Por otro lado, la resiliencia del paciente se ve potenciada al generar un entorno que potencia sus capacidades y le permite separarse de forma positiva de su proceso de enfermedad por lo que se genera un fortalecimiento de sus recursos personales y capacidades de afrontamiento.

Ahora bien, la capacidad de desarrollar humor durante el proceso de interrelación con el paciente ha de tener siempre como criterio definitorio el respeto mutuo tanto a la persona como a la situación o a la temporalidad del proceso. El profesional establece el “escenario” de interrelación a través de su planteamiento, el paciente ha de tener y sentir que tiene el poder de participar dentro de ese escenario planteado. También es importante destacar que no todos los individuos tienen las mismas aptitudes en relación a la generación del humor; aunque si bien esto es cierto, también lo es que estas aptitudes son entrenables y practicables.

Existen demasiados aspectos positivos dentro del uso del humor como herramienta terapéutica como para ignorarlos. Cada vez son más los estudios que hablan de los beneficios existentes para el individuo y ponen de relevancia su capacidad como herramienta de adaptación y fortalecimiento individual y colectivo ante situaciones complicadas y, generalmente, negativas.

(Documento de base: Trabajo fin de grado de Carmen María Fernández García. El humor como terapia para el cuidado enfermero en pacientes hospitalizados en una unidad de oncología. 2012-2013)

 

 

 

 

3 pensamientos en “El humor, una herramienta terapéutica en manos de la enfermería

  1. Ariadna

    Buenos días!
    Estoy estudiando enfermería y hago el trabajo final sobre el Humor como uso terapéutico durante el final de vida en Pediatría. Me interesaría poderme leer el Trabajo Final mencionado en el post. Sería posible?

    Muchísimas gracias.

  2. Sara

    Felicitar a Carmen Fernández por su gran trabajo de Fin de Grado y la entrada estupenda a Óscar. Gracias a los dos por vuestra gran profesionalidad.

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