NIGHTINGALE & CO
Nightingale&Co es un blog de carácter personal, formado por un grupo de profesionales sanitarios preocupados por el cuidado integral de las personas, y cuyo compromiso se centra en aportar una visión reflexiva donde la experiencia y los diferentes puntos de vista de los profesionales implicados en los cuidados, puedan servir para mejorar la calidad en la asistencia profesional basada en la evidencia.

Mi experiencia frente al Covid19 por Sara Caldera

 

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Fotografía: Sara Caldera, TCAE Hospital Universitario de Fuenlabrada (Madrid).

Hoy compartimos el testimonio de Sara Caldera, ella ha estado en primera línea frente al Covid19 desde el minuto cero. No es una heroína, no lleva capa…pero se merece el respeto de todos y su visibilidad ante la sociedad.

Y nos lo cuenta así:

¡Buenas tardes!
Soy Sara Caldera y me gustaría participar en esta campaña.
Soy auxiliar de enfermería en el Hospital Universitario de Fuenlabrada y llevo trabajando en este hospital desde hace tres años.
A finales de abril me volvieron a llamar de Recursos Humanos para empezar en una planta que estaba cerrada por su apertura para pacientes con neumonía y sospecha de COVID-19. Eran los primeros en Fuenlabrada. Empezamos desde el día 1 de marzo con 9 pacientes los cuales, con el paso de los días llegamos a tener la planta entera con habitaciones triples. Se llenó en cuestión de dos semanas. Aquello era una verdadera locura. Lo que hacías un día, al siguiente nada valía.

Recuerdo la angustia de los familiares por apenas tener información, ya que no daban a basto los médicos, porque no podían ver a su familiar ya que la situación no lo permitía.
Recuerdo la poca, por no decir nula, privacidad entre los pacientes considerados como totales, a la hora de los aseos. Que he de destacar, que eran prácticamente todos, ya que, el que no era dependiente de base, lo era independiente pero no podía moverse ya que los teníamos a todos pronados con vx casi a tope por lo que su movilidad era reducida ya que ante cualquier movimiento se desaturaban, se mareaba y no podían en esos momentos valerse por sí mismos, como para ir al baño.

Recuerdo tener que subir la toma del oxígeno al máximo posible al subir la cremallera del sudario para que el/la compañera de habitación no lo oyese o al menos, se disimulase el sonido un poco. Pero era inevitable. Luego había que sacar el cuerpo y, aunque intentaba tapar con la cortina un poco, sabían perfectamente que su compañero de habitación había caído. Te miraban y con lágrimas en los ojos te preguntaban esperanzados de que no fuese así.
Recuerdo las lágrimas entre compañeros por la impotencia, rabia, pena y mil sentimientos encontrados y no encontrados en esos días.
El asombro que nos llevábamos cuando nos, contábamos el parte y te dabas cuenta de cuántos pacientes faltaban ese día, pero ayer estaban y no esperabas su partida.
Aquellos pacientes que llegaban siendo independientes y acababan en la UCI.

Recuerdo a una paciente consciente, orientada y que sabía cuál era su final en cuestión de apenas horas, quizás días, que nos llamaba con el pequeño hilo de voz que le quedaba para que fuésemos a su habitación porque no quería morir sola. Se estaba ahogando, literalmente, pero no era candidata a UCI por sus complicaciones de base. Y aún con una pseudoCPAP  intercalada con ventimask y reservorio e intentando lo máximo porque saliese, acabó diciéndonos adiós.

Salí llorando de la habitación, llena de rabia y con una pena inmensa.
Pero también recuerdo a una paciente que bajó de la UCI, empezó con rehabilitación porque apenas podía andar pero que se le complicó en el último minutos y acabó de nuevo volviendo al mismo lugar, intubada durante casi dos meses cuyo pronóstico era pésimo pero tenía tanta fuerza, tantas ganas de vivir que salió de nuevo de allí. Subió a planta y junto con la rehabilitación, dentro de lo que cabe, está sana, estable y fuera de peligro. Aquí también lloro, pero de emoción.

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Fotografía Nightingale&Co©

También se me caen las lágrimas al recordar a los soldados a los cuales les hacíamos el típico pasillito para despedirle entre aplausos. Creo que mi trabajo no me ha llenado tanto que en esos momentos, donde entre lágrimas y besos al aire, te dan sus gracias más sinceras y te reconocen como sus ángeles de la guarda.
Batallas como ésta, las vivíamos todos los días. Todos los días había un adiós tanto para bien, como para mal.
Dicen que de todo lo malo siempre hay algo bueno y yo de todo esto saco que hemos aprendido a formar un gran equipo entre médicos, enfermeros, TCAEs, celadores, limpieza y demás personal. Hemos aprendido a guardar la calma, a trabajar codo con codo.
Me quedo también con lo que me ha ayudado esta pandemia a crecer como persona y profesional.
Estoy muy orgullosa de mis compañeros, de todos y cada uno de ellos. Y orgullosa de mí misma.

No me considero una heroína sin capa. Simplemente es mi trabajo. No sólo hemos salvado vidas en esta pandemia, lo hacemos siempre. Y por ello, amo mi trabajo hoy, mañana y siempre.

Sara Caldera


La unión hace la fuerza por David Gil Sánchez

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Equipo UCI Hospital Universitario de Fuenlabrada, Madrid – Pandemia Covid19 

Mi nombre es David, soy Técnico en Emergencias y trabajo como celador en Unidad de hospitalización y en la UCI. Después de dos meses, sesenta días, por fin he tenido unos días de descanso reales, en los que el cuerpo y la mente se pueden relajar, pero aún así, la mente pedía reflexión, y quería compartirla con todos vosotros.

El día de 4 de marzo llegaban las noticias de que un virus estaba llegando a Europa, que ya estaba en Italia, y todos pensábamos ¿Llegará a España? ¡Y de repente! ¡Boom!, Llegó la bomba.

No estaba ni estábamos preparados para todo esto, y de repente vimos que en la unidad pasábamos de 5 pacientes a 12 y todos Covid-19, ¡madre mía! cargamos las pilas, nos pusimos los EPIs, y a darlo todo.

Unos días después teníamos 50 pacientes en la UCI, ¡madre mía!, pero aún así seguíamos luchando unidos, realizábamos los decúbitos pronos a todos los pacientes como si nada, a todos los pacientes, unos por la mañana y otros por la tarde, no sabíamos qué estaba pasando, y a la vez si …esto es algo muy serio, pero sin mirar atrás, seguimos para adelante. Pasaban los días y seguíamos al pie del cañón, solo queríamos que todos los pacientes se sobrevivieran.

Pero de repente venían malas noticias, se acumulaban los ingresos, se acumulaban los kilómetros en nuestras piernas, se nos acumulaban los traslados, y la fatiga física y psicológica. ¡Veíamos pacientes que no podían superar la enfermedad, realizamos los traslados que nunca querríamos hacer, a mortuorio…! qué horror!

¡Que impotencia!, teníamos que bajar por que la guardia lo requería, a colocar y hacer un tetris en mortuorio, porque las funerarias no daban a basto con los fallecidos, multiplicados por diez, ¡cuánta impotencia!

Estaba asustado, ¿que era lo que estaba pasando? ¿Porqué?

Finalizaban los turnos y las piernas temblaban de mover a tantos pacientes, trasladarlos, no daban ya para más y aún así seguíamos, pensando, se acababa el turno y llegaba la vuelta a casa, la cabeza abajo, pero la mente arriba o eso queríamos creer.

Le doy abrazo a mi “hijo “ canino Artax, era un subidón de fuerza pero también de impotencia , siempre impotencia, te  ibas a la cama con la sensación de “he dado todo” pero siempre pensando que podía hacer más , y sabía que era imposible , en mis manos no estaba, pero en mi mente si; no comía ni bebía en todo el turno, era imposible con la mascarilla puesta y el EPIs encima ,siempre con esa sensación de opresión.

Conforme fueron pasando los días, las semanas- y creo que mi sensación sigue siendo agridulce- hemos dado toda nuestra energía y hemos dado todo por la vida de los pacientes que lo van a poder contar, pero con el sentimiento de pena de no poder salvar a todos.

La sensación agridulce de no poder ver a mi familia, pero saber que están sanos y bien.

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Fotografía: David Gil Sánchez, Celador UCI Hospital U.Fuenlabrada. Primera línea Covid19 

La sensación agridulce de perder amigos, y tener a otros que se han sobrevivido.

Aunque la sensación más dulce, es saber que tengo una segunda familia, la familia que mi trabajo a unido, a todos mis compañeros que una vez ellos fueron mi hombro para llorar, y las veces que yo cedí el mío, ese bastón para levantarse y seguir luchando.

La unión hizo la fuerza, las ganas por la vida. Salvando vidas hemos aprendido a saludar y abrazar de lejos y sonreír con los ojos. Aún cuando nos cubríamos con los EPIs nunca faltaron los abrazos porque salían solos.

Hoy en día, me siento orgulloso de mi familia, la de sangre y la del trabajo. Feliz por su salud.

Y muy orgulloso de todos, todos, todos, todos mis compañeros, he aprendido en dos meses a ser mejor persona, mejor compañero, mejor sanitario y mejor familia.

Un abrazo por estar ahí y ser como sois. ¡Muchas Gracias!

DEP a todos los fallecidos y compañeros que han dado hasta su vida por luchar contra un virus invisible que ha desmoronado nuestras vidas, nuestra salud y nuestra aparente normalidad.

Y felicidad por todos los que siguen en la lucha, amigos y compañeros.

David Gil Sánchez, FUERZA Y HONOR

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Fotografía: David Gil Sánchez 


«El caos lo invadió todo» por Susana García

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Fotografía: Susana García Antón. Enfermera del Hospital La Paz, Madrid. Pandemia Covid19

Hoy queremos compartir este relato, fiel testimonio de lo vivido en esta época de pandemia, que nos regala Susana, compañera enfermera del Hospital La Paz. Como bien dice Susana, esta realidad debe ser compartida y no olvidada. Y a partir de ahora empezaremos a valorar las cosas más, aún si cabe. ¡Gracias Susana!

Creo que es necesario visibilizar una realidad que se ha endulzado para evitar castigar más a la población. Porque no todo han sido aplausos o vídeos de bailes o risas. No. Creo que es hora de que la sociedad lea escritos como estos para concienciar sobre lo que hemos vivido, lo que aún estamos viviendo. Un experiencia que ahora parece tan lejana… ¿Vosotros también habéis sentido que estabais viviendo una película? Esta sensación de irrealidad que lo envuelve todo…Cada día camino del hospital en mi coche por las calles vacías de vida, calles desoladas y desiertas, en mi cabeza no podía asimilar que todo aquello estuviese ocurriendo. Supongo que es la manera que tiene nuestra mente de poder encajar lo inasumible.

Hay cosas que no podremos olvidar jamás, que al menos yo no podré… Salir de casa y pensar que puedes contagiarte en cualquier momento, que debes tener cuidado con lo que tocas y que no puedes caer porque te necesitan más que nunca. Entraba a mi vestuario, el cual está cerca del mortuorio, y rezaba por no seguir viendo camillas y camillas agolpadas en la puerta esperando. Me decía a mí misma “por favor que no sea Fulano o Mengano”. De la noche a la mañana había cambiado nuestra manera de trabajar.

El caos lo invadió todo. Cada día había que adaptarse a situaciones desconocidas o a nuevos protocolos. Ya no podíamos entrar a las habitaciones sin un EPI, lo que dificultaba mucho los cuidados. Era medicina de guerra. Una batalla en la que todos arrimamos el hombro. Hemos aprendido que nos necesitamos unidos, a trabajar más que nunca en equipo.

Ese equipo que me mantuvo viva durante aquellos días, que no me dejó hundirme y en el que compartíamos tantas lágrimas… Ir a trabajar y saber que nos podíamos apoyar las unas a las otras era una razón para seguir adelante, para sacar fuerzas. Un trabajo en el que todos éramos importantes, en el que no faltaba personal dispuesto a ayudar. Hasta recibimos apoyo por parte del conjunto de psicólogos del hospital. Esos diez minutos de relajación que nos cargaba de energía para esos turnos devastadores. Cada enfermera de la unidad conocía a todos los pacientes de la planta y debíamos confiar unas en otras para sacarlos adelante. A los pacientes no se les permitía salir de sus habitaciones aunque la mayoría estaban tan mal que no podían ni levantarse de la cama.

El saludo habitual cuando ingresaban era; “no puede salir de la habitación, se debe poner la mascarilla cuando entremos y si necesita algo sea paciente, pues debemos vestirnos antes de entrar”. Imaginad qué sensación de encarcelamiento. Nos sentíamos fatal a sabiendas que debíamos protegernos para poder seguir atendiéndolos. Era muy angustioso ver que los pacientes se ahogaban en cuestión de minutos y no poder correr a atenderlos porque teníamos que equiparnos con el traje completo (bata, doble guante, casco, mascarilla…) mientras el tiempo corría en nuestra contra. Un tiempo que parecía no mover las agujas del reloj para los pacientes, como si todo se hubiese detenido, pero que para nosotros era un auténtico contrarreloj. Muchos me preguntaban si se iban a morir o me afirmaban que sabían que nunca saldrían de aquellas cuatro paredes.

Se me partía el alma y sólo podía decirles que íbamos a luchar con todas nuestras fuerzas. Y eso hacíamos, pero el condenado bicho es duro de roer. Todos los días veíamos a alguien morir o irse a la UCI sin que pudiésemos hacer nada por evitarlo. La familia no podía acudir, salvo en caso de despedida por probable fallecimiento inminente y los veían desde una distancia de dos metros, sin ni siquiera poder tocarlos. Quien ha vivido esto sabe de lo que es capaz este virus, pero también sabe de lo fuertes que podemos llegar a ser si estamos unidos y si somos responsables.

Hoy mi unidad ya no es “planta covid”, hoy estoy en casa de baja por coronavirus. Pasando de ver el miedo en los demás a sentirlo en mí, sabiendo lo que puede llegar a pasarme, sabiendo que nadie se me puede acercar. ¿Recordáis la última vez que os dieron un beso? Yo sí, fue un 7 de marzo sobre las seis de la tarde y no hay día que no lo añore. Ahora imaginad estos pacientes.

Recuerdo cada uno de sus nombres y lo que más me marcó fue que cuando los tocaba con aquel traje frío y siniestro, ellos me miraban asombrados, agradecidos… Porque ahora más que nunca valoraremos cada caricia, cada abrazo o cada beso.


Recuerdo por Tomasa Martínez Martínez

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Fotografía: Tommy Martínez TCAE Hospital Universitario de Fuenlabrada (Madrid). Covid19

 

RECUERDO …

Llevamos más de dos meses hablando de lo mismo, el coronavirus o covid-19 desde los medios de comunicación y las redes sociales, y a la hora que sea del día, siempre está presente, pues bien yo quería dar mi versión de todo lo vivido en primera persona de esta situación.

En la UCI existe un grupo multidisciplinar de profesionales donde nos encontramos los TCAES (Técnico en cuidados auxiliares de enfermería). Nuestras funciones no distan mucho de las que hacen normalmente una TCAE de planta de hospitalización ,lo que sí, son más específicas de una Unidad de Cuidados Intensivos reconociendo todo el material necesario para cualquier técnica médica o de enfermería y evidentemente conocer la técnica en sí, para poder ir adelantando parte de lo necesario y así que sea lo más rápida posible por el bien del paciente; los cuidados en UCI  se realizan en equipo y lo mas estéril  posible  para el bienestar del paciente y evitar infecciones nosocomiales derivadas de alguna técnica. …Y respondiendo ante situaciones críticas sin vacilar ante la urgencia vital del paciente.

Los TCAE de UCI del Hospital Universitario de Fuenlabrada tenemos como media más de 15 años de experiencia, por lo que detectamos si un paciente no va tan bien como debiera cuando hacemos el aseo o cuando realizamos los cambios posturales; pues bien, con esta pandemia hemos vivido momentos increíbles y que han sobrepasado nuestro conocimiento y nuestras fuerzas, produciendo por ello un desgaste emocional, pero sobretodo un desgaste psíquico o psicológico ….

Cuando los ingresos empezaron a ir mal y ser masivos pasamos de ser una UCI de 10 camas a una de 50, ocupando varias áreas del hospital; el personal de estas áreas se fue intercambiando con el personal de UCI y se rescataron a compañeras de planta y urgencias que habían pasado por UCI para que no todos los profesionales fueran nuevos y así poder realizar los mismos cuidados necesarios en los pacientes críticos.

Recuerdo aquella tarde que la paciente del box 2 (no puedo recordar su nombre, han pasado tantos por ese box que sólo recuerdo su número) no respiraba bien con el respirador y corriendo hubo que ponerle en prono, esto no había hecho más  que empezar…urgente …viene un ingreso …intubamos ,ponemos sonda vesical ,sonda nasogástrica y canaliza el médico la vía central (colaboro en la preparación de la técnica para que sea lo más rápida posible),y ponemos rápidamente  al paciente boca abajo (prono)…por lo visto, alternando esta posición los pulmones se expanden y entra más aire ….esta posición venía siendo probada por otros hospitales y funcionaba en los pacientes afectados por Covid19….

Recuerdo aquella tarde que ya teníamos más de 30 camas ocupadas de UCI, y en nuestra UCI,   la “UCI central» , me dejan como personal más antiguo con 2 TCAES  y 2 enfermeros de menos de 2 años de experiencia en UCI y  con 4 enfermeros que no son de UCI para 10 pacientes críticos ….¡me derrumbé ,reconozco que me derrumbé!…No pude evitarlo,  me imaginaba a un paciente malísimo y yo no poder hacer nada, aunque tenga experiencia no tengo la facultad de manipular respiradores ni bombas si un paciente se pone malísimo…está claro que me adelanté a las circunstancias, el personal de enfermería que vino hizo lo que le íbamos diciendo y acataron las pautas según les decíamos como actuar en cada caso, es verdad que mis compañeros dieron el 200% esa tarde…era y es, época de stress, aunque ahora esta más controlado…

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Fotografía: Pilar Simancas TCAE Hospital Fuenlabrada, UCI pandemia Covid19

Recuerdo aquella noche que nos tuvimos que bajar a otra parte del hospital para empezar a montar otra UCI, teníamos un solo paciente pero enseguida empezaron a llegar los ingresos e ídem de lo mismo, intuba, sonda, vía, prono…y entre ingreso e ingreso, cena a las 3 de la madrugada, busca material para tener todo listo para futuros ingresos, cambio de posición de la cabeza y brazo del paciente cada 3 horas,   coloca los boxes para que no falte nada, escribe el parte de la noche ( porque las TCAES en mi UCI escribimos el parte del paciente al final cada turno) y llega el turno de la mañana y paso el parte a una TCAE de otro servicio explicándole lo básico para poder pasar el turno …

…Y sigo recordando, ver al Jefe de Servicio tirar de una paciente cual celador, estar casi las 24 horas en pie, me hizo sentir que esto iba mal, muy mal y que nos esperaba una muy gorda como así ha ocurrido …Como TCAE de más de 20 años de experiencia en UCI no recuerdo haber vivido un caos como este que estamos pasando por esta pandemia producida por un virus mortal para MUCHOS.

Recuerdo una mañana tener que enseñar  a una matrona (enfermera especializada en mujeres gestantes) como hacer la higiene  corporal y el lavado de boca de un paciente intubado, humildemente me dijo que nunca lo había  hecho , asi que yo me puse a realizar y decirle paso a paso como se hacían  las cosas….otra tarde enseñé a aspirar secreciones por la tráquea tras curarla previamente …en estas técnicas sencillas y en otras mas complicadas porque nuestras enfermeras de uci andaban superocupadas y así un día tras otro con enfermeras nuevas en UCI aunque con muchos años de experiencia en otros campos ; esto nos ha creado un estrés en los TCAES de UCI más  allá de lo físico, ha sido en lo emocional y psicológico…Verte como responsable  de ese paciente crea mucha incertidumbre …reconozco que más de una de nosotras necesitaremos ayuda psicológica después de que  todo esto pase.

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Fotografía: Enfermera asistiendo una bomba de infusión, UCI Hospital de Fuenlabrada

Y así, un día tras otro, durante estos dos últimos meses. Aunque no quería despedirme sin dejar de mencionar a Pablo, Loli, Guiomar, Sara, María, Alex. Gema, Amelia, Rebeca y más gente que no recuerdo los nombres de todos los que han pasado por aquí, …que sin su ayuda y cooperación no habría sido nada posible, al igual que los anestesistas y todas las especialidades que pasaron esas guardias con nosotros y de todas las categorías…¡¡¡MIL GRACIAS!!!!

Nosotros mientras seguiremos aquí, al pie del cañón… porque esto aún no ha terminado. (Tommy Martínez).


Ruido por Pilar Núñez Relatos_Covid19

Soy Pilar  Núñez, enfermera de UCI.

Desde que empezó esta situación de pandemia, hay un ruido que me acompaña, a veces fuerte, otras más débil…pero ahí está, en mi cabeza.

Estamos viviendo un tiempo en el que todo el mundo está dando lo mejor de sí mismo. A los sanitarios, igual que a las fuerzas de seguridad, repartidores, limpieza, etc., nos toca salir y poner al servicio de los demás nuestra profesión, lo que siempre hemos hecho, ahora en un contexto más estresante, más tenso, por las repercusiones en pérdida de vidas humanas, pérdida derechos y libertades, …, y lo que todo esto implica…empieza el  ruido…

Por las mañanas, cojo el coche para ir a trabajar y pongo las noticias, “necesito” saber cómo nos hemos despertado. Horas más tarde, cuando salga, seguramente la situación habrá empeorado. Esto ha sido así durante días, pero ayer una buena noticia al salir: parece que los casos que acuden a Urgencias se van estabilizando… el ruido se alivia…

Llegas al trabajo, y el talante de todos y cada uno de nosotros es el mejor. Entiendes que te saquen del servicio porque hay que abrir camas de UCI en otros lugares del hospital, todos estamos dispuestos a adaptarnos. De igual modo, hay compañeros que no siendo de cuidados intensivos, de la noche a la mañana, tienen que aprender a llevar un paciente crítico, y, uno no se forma en 24 horas. Pero, ahí están, viviendo sus situaciones de estrés y mediándolas como buenamente pueden, ajustándose a las circunstancias.

En todo esto, vives la tensión de un paciente que van a intubar, acaba de llegar en ambulancia, sube de urgencias directo a UCI, su mujer se ha quedado en casa. Él te dice que por favor llamen a su mujer, mientras la intensivista (residente pequeña que ha tenido que hacer las veces de adjunta, porque no queda otra) le comenta que para el tratamiento hay que dormirle, y que cuando se vea mejoría se despertará. Tú, como enfermera antigua, vas apoyando el discurso de la médico para que el paciente comprenda la situación, y, asegurándole que su mujer va a ser informada de todo, porque se está haciendo así.  Pero, tú, por dentro sabes, que no conoces si ese momento de despertar llegará, porque el paciente tiene unos antecedentes que no avalan una pronta recuperación, y, eso te lo vas guardando…Más ruido.

En ocasiones, el jefe nos da “partes de guerra” de cómo va la situación: tantos pendientes en planta que tienen que subir a UCI, otro que por Urgencias ha llegado, pero que no va a poder subir, sus antecedentes indican difícil extubación, mala evolución. La cama libre será para uno de los pacientes de planta, que tienen más esperanza de supervivencia. Esto no se hace “jugando a ser Dios”, sino por optimizar los recursos de los que disponemos, porque “no hay camas” … sigue el ruido en la cabeza.

Una mañana, una médico me pregunta qué me parece si la familia trae unas fotos para su familiar enfermo, se lo han pedido en la información telefónica. “Por qué no, que las traigan”, ya no por el paciente que no sabemos cuándo despertará, pero sí por la salud mental de esas familias que no pueden ver, tocar, sentir a su familiar enfermo. Al menos, queda el consuelo de saber que esas fotos acompañan a su ser querido…pero no lo vuelven a preguntar, esas fotos no llegan, se quedan en la información telefónica, y en el temor de lo que le pueden decir…más ruido.458e446f-1087-4d79-ad13-6b2a5d40dab3

Fotografía© Pilar Núñez, enfermera UCI HUF 

Yo soy creyente, en estos días,  mis pequeños ratitos de silencio son esos  momentos de oración en los que te paras contigo mismo y con Dios. Simplemente tratas de ver donde estás ,y, lo que te toca vivir. Ante esto , veo que puedo acompañar a aquellos que viven la soledad de estar enfermos, y puedo ofrecer este servicio para el bienestar de los que me rodean. Creo que esto es una suerte y una gracia que se me pone delante… Esto silencia ese ruido .

Porque llego a casa y está Javi. Él siempre me saca una sonrisa. Pero, traigo mucha tensión por esa realidad que has dejado atrás. Y, en algún momento del día, o la semana , vas y discutes con tu pareja por una minucia….pero, vas, y te rompes. Empiezas a llorar porque por algún lado hay que sacar ese ruido cuando no has podido silenciarlo. Y, hay que llorar, porque así cargamos de silencio tranquilizador nuestra cabecita para poder otro día ir  al hospital a llenarlo de más ruido.

Pero, a veces , hay ruido consecuencia de realidades no hospitalarias, sino de otras que una ha tenido o tiene cerca:  situaciones de precariedad que conoces. Al inicio de todo esto se habló de unos pabellones del IFEMA que se iban a abrir para atender a la gente que no tiene un hogar donde confinarse. Se llenaron el primer día, y se iba a plantear ampliar. Sé que Caritas y otras ONGs siguen repartiendo alimentos, … hay  personas que no terminan de tener ese lugar donde estar…ruido difícil de silenciar…

Qué decir de otros  países donde la realidad es más pobre, con sistemas sanitarios deficitarios. Hace un rato he estado hablando con Isidro, misionero con el que estuve trabajando en Níger. Allí el confinamiento es una recomendación del gobierno, pero en el día a día la gente sale al mercado, o al campo, porque si no se muere de coronavirus, se muere de hambre… Rezo para que no se presente allí, con las cifras que nos movemos en España ,porque llegar ya ha llegado, , no olvido aquellas comunidades … más ruido.

Sin embargo, dentro de todo este barullo, de este ruido que estoy viviendo, hay diferentes músicas que poco a poco me ayudan también a silenciarlo: los audios de mindfulness que me envía mi amiga Bea y otras compañeras;  la solidaridad de muchas personas, ofreciendo la mejor versión de sí mismo al servicio de otros; los compañeros apoyándonos con su sentido del humor cuando menos lo esperas;  la gente quedándose en casa; y, la música de los aplausos a las ocho de la tarde, que todos y cada uno de los días me siguen emocionando.

…Seguimos.

07/04/2020

Mª Pilar Núñez Méndez

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Fotografía Personal UCI Hospital de Fuenlabrada©

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Unión, compañerismo y valentía por Alba Serrano

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Alba Serrano, enfermera UCI Hospital  Universitario de Fuenlabrada (Madrid)

«No siempre curamos, a veces la vida de mucha gente se nos escapa entre los dedos»…

Soy Alba, enfermera de UCI y cuando estoy en el Hospital, en el frente de guerra sin armas, me siento fuerte, capaz de derribar cualquier muro, de seguir trabajando durante muchas horas más.

Pero cuando salgo de allí y me meto en el coche para regresar a casa, vuelve el silencio, ese silencio triste, de una calma obligada… Y ya no me siento tan fuerte, vuelve el miedo y el cansancio físico y mental más grande que he sentido nunca.

Porque…¿sabéis qué?… NO es verdad, no somos héroes, no somos invencibles. Simplemente somos PERSONAS, personas que amamos nuestra profesión, personas cuya vocación es ayudar a los demás, acompañar a los enfermos, a sus familias…

Y lo peor es que no siempre curamos; a veces, la vida de mucha gente se nos escapa entre los dedos y no podemos hacer nada más, vemos el sufrimiento y el miedo de los pacientes en soledad, familias que no pueden despedirse de sus seres queridos.

Y es cuando su sufrimiento se convierte en el nuestro y nos sentimos vencidos por este maldito virus.

Pero entonces llega un compañero, y te coge la mano, y te sonríe aunque no lo puedas ver con la mascarilla, lo ves en sus ojos, y te da fuerzas para poder terminar el turno.

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Equipo de enfermeras y TCAE   UCI Hospital U.de Fuenlabrada (Madrid).  Pandemia Covid19

La unión, el compañerismo, la humanidad ,la valentía… son las cosas que nos está regalando este virus. NO somos invencibles, solo somos personas luchando para seguir adelante…¡Pero juntos somos capaces de casi todo!

 

 

 


El poder de una bata

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Fotografía: Irene Arribas Cantalejo, Enfermera UCI Hospital Universitario de Fuenlabrada (Madrid).

Hace unas semanas, al poco de empezar esta crisis, cuando estábamos viviendo lo peor, me pidieron que escribiera unas palabras, unas simples líneas o un texto explicando cómo nos sentíamos, cómo estábamos viviendo está crisis y así darnos voz a las enfermeras. 

La idea surgió de Yolanda Guerrero, una iniciativa muy bonita. Me encantó la idea y es qué desde hace unos años, por otros motivos, escribo en un diario cómo me siento, sobre todo en los días complicados y ahora casi todos los días lo son, en esta ocasión solo tenía que hacer pública una de esas hojas y así lo hice, le entregué un pequeño texto y lo hizo público hace unos días.
Muchos ya lo habéis leído, aún así quería compartir por aquí el texto completo.
Agradecer a Yolanda Guerrero y a mi compañera Sara Lospitao por darme esta bonita oportunidad y es que escribir, en ocasiones, ayuda a desahogarse y a llevar mejor las situaciones difíciles. También a mis compañeros de la UCI del hospital de Fuenlabrada, que me levantan cuando caigo.

Soy Irene, enfermera de UCI. Me encanta mi trabajo y creo que soy una afortunada por haber podido estudiar y dedicarme a lo que más me gusta: ayudar y cuidar a los demás. Porque aunque me hayas oído quejarme por los turnos de noche infernales, por las mil incidencias para cubrir, por las no vacaciones de cada año o por la incertidumbre de los contratos, me sigue gustando mi trabajo.
De un día para otro, todo ha cambiado, de un paciente con COVID-19 pasamos a catorce y de catorce a cincuenta, te sacan de «tu UCI» a una improvisada que se ha montado en
un par de días, y yo, con esa inseguridad que escondo día a día y el miedo que nos  acompaña a todos estos días, me veo rodeada de compañeros que conozco de vista con ganas de ayudar, preguntándome dudas porque soy la veterana, yo… la veterana… No sé cómo, pero adiós inseguridad y miedo.

Me veo organizando, multiplicándome para ayudarles y dando ánimos, porque todos  hemos tenido un primer día en UCI, un primer día con ventiladores, hemofiltros, ruidos de alarmas que te sobresaltan, el primer ingreso o el primer paciente que se va… Sé lo que se siente y tenemos que ayudarnos entre nosotros. La solidaridad que está apareciendo estos días es increíble y es que vuelvo a comprobar que en los peores momentos, siempre sale lo mejor de cada uno.
Los días y los turnos son una montaña rusa de emociones y sentimientos, y al igual que un día tiras de los demás y das ánimos, en otro momento los ánimos los necesitas tú. Y justo ese día después de estar animando a mis compañeros, los ánimos los necesite yo un poco más tarde.

Han pasado unos días pero aún no me quito de la cabeza esa mañana, esa mañana en la que no pude hacer nada más por él, solo pude agarrarle la mano durante sus últimos
momentos y llorar en silencio detrás de unas gafas y una mascarilla, porque para decir  adiós, para vivir esa situación ninguno estamos preparados.
A veces los turnos son así, el estrés y el cansancio se mezclan con la rabia y la  impotencia de no poder hacer más. Pero ahí estaban mis compañeros, esos que
empezaron el turno con miedo y pidiéndome permiso para hacerme dos mil preguntas, ellos terminaron mirándome y diciéndome con las palabras justas lo que necesitaba, me dieron el ánimo y consuelo que necesitaba en ese momento.

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Porque en esto, estamos todos a una, si uno cae, el otro le levanta y le anima a seguir, porque en esta montaña rusa todos tenemos días malos y días buenos. Días buenos en los que lloras pero de alegría al ver que los pacientes mejoran o se van de alta, en los que a pesar de todo sacas un hueco para reírte de las pintas que llevamos con las batas o de las marcas que nos dejan las gafas.
Porque no sé los demás pero yo creo que el “poder” que nos dan las batas y las mascarillas es el de quitarnos el miedo o la inseguridad. Nos aportan una fuerza, que no sabemos cómo, hace desaparecer el cansancio y nos mantiene todo el turno de pie, al pie del cañón, sin apenas tiempo para beber, comer o ir al baño.

Después, al quitarnos las batas, todo vuelve a ser como antes y vuelve el miedo, el miedo a contagiar a los míos, a que enfermen y no poder estar con ellos, empiezo con mi «protocolo de limpieza», vuelven las inseguridades de si de verdad hice todo lo que pude o podía haber hecho algo más, aparece el cansancio y el estrés, ese que no te deja dormir por las noches. Yo cada noche me despierto con la misma pesadilla: soy yo la que está ingresada en una esquina del hospital de campaña y llamo llorando a mis compañeros para que no se olviden de mí.
Al final somos personas normales, como tú, con sentimientos y emociones que  necesitamos expresar, que hacemos nuestro trabajo lo mejor que podemos y que además nos encanta lo que hacemos.

Autora: Irene Arribas Cantalejo @3irenearribas


Cómo hacer una correcta desinfección en laboratorios

 Autoría: Paula Díaz – Colaboración de NeoAttack con Nightingale&Co

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Desinfección de un laboratorio

La desinfección en los laboratorios suele ser un aspecto que necesita de muchos cuidados, ya que en estos sitios, las personas que trabajan, así como los visitantes, se encuentran expuestos a tener contacto con agentes contaminantes como bacterias, gérmenes, virus, entre otros.

De este modo, estos lugares deben limpiarse y desinfectarse constantemente para evitar que alguna de estas pueda sufrir algún problema o enfermedad que comprometa su salud o incluso, pueda llegar a ocasionarle la muerte. En artículo compartiremos contigo algunas recomendaciones para realizar una correcta desinfección en laboratorios.

13 recomendaciones para hacer una correcta limpieza y desinfección en laboratorios

El proceso de limpieza y desinfección en laboratorios necesita poner en práctica algunas medidas como las que se exponen a continuación para que pueda hacerse de una forma eficiente:

  1. La limpieza y desinfección en laboratorios debe hacerse antes de iniciar las actividades diarias y una vez que se haya terminado la jornada laboral.
  2. Los utensilios que se usen para realizar el proceso de desinfección en laboratorios deben ser exclusivos del recinto, para evitar que ocurra una contaminación cruzada.
  3. La limpieza de los equipos del laboratorio debe ser realizada por personal especializado en la materia, ya que estos tienen que quedar completamente limpios. Siendo pertinente que antes de retirarse del laboratorio, estos elementos se encuentren perfectamente desinfectados.

Tomar en consideración las condiciones de limpieza que se establecen en los instructivos de uso de cada uno de los equipos.

  1. Utilizar espacios de almacenamiento para los implementos de limpieza que se utilicen en cada área, identificándolos debidamente para facilitar las tareas de limpieza y desinfección
  2. Usar un haragán grande en vez de escobas.
  3. La preparación de las soluciones de limpieza que se empleen para la desinfección en laboratorios deben usarse de acuerdo con las indicaciones de los fabricantes de estos productos.
  4. Cada implemento debe estar marcado con la indicación del área específica a la cual pertenece.
  5. En los lavabos del laboratorio no se debe vaciar el agua de los baldes que se hayan utilizado para limpieza, sino que esto tiene que hacerse en el cuarto de limpieza y esterilización.
  6. Se debe contar con un formato diario de limpieza y desinfección en laboratorios, siendo necesario registrar que estas tareas se han llevado a cabo.
  7. No emplear accesorios ni complementos como relojes, pulseras o anillos cuando se esté haciendo la limpieza y desinfección en el laboratorio clínico.
  8. Todos los productos de limpieza utilizados en el protocolo de limpieza y desinfección en laboratorios deben estar debidamente identificados.
  9. Hay que comunicar al Director o encargado del laboratorio si se tiene alguna reacción anormal al emplear algún jabón, detergente o desinfectante durante el proceso de desinfección en el laboratorio.

Asimismo, si deseas saber más al respecto, puedes hacer click aquí para acceder a este Manual de Limpieza, desinfección y esterilización del material de laboratorio, el cual también te servirá de mucha ayuda en esta delicada tarea.

¿Cómo realizar el procedimiento de limpieza y desinfección en laboratorios?

Antes de comenzar a hacer la desinfección en laboratorio, las soluciones del desinfectante (hipoclorito al 0’5%) y el detergente se deben preparar según las indicaciones que hayan sido establecidas por el fabricante.

Asimismo, los procedimientos de la limpieza deben hacerse de la siguiente manera:

Materiales sólidos que estén en el piso del laboratorio

Los materiales sólidos que estén en el piso del laboratorio tienen que limpiarse con una escoba o haragán.

Muebles

Frotar las superficies de los escritorios y mesones con un paño humedecido con agua que exclusivamente se debe utilizar para hacer la limpieza de estos muebles. Luego se usará el paño humedecido en la solución desinfectante para frotar y limpiar los mesones y escritorios con la finalidad de hacer una limpieza más profunda.

Suelos

Los suelos deben limpiarse primero con un trapo limpio y solución jabonosa. Luego hay que utilizar solución desinfectante para culminar el proceso de limpieza y desinfección de estas superficies.

Paredes

Las paredes se deben limpiar frotándolas con un paño especialmente usado para esta área: primero se debe aplicar detergente y luego retirarlo para emplear nuevamente un paño con solución desinfectante.

Persianas y marcos de las ventanas

Tanto las persianas como los marcos de las ventanas deben ser limpiados con un paño que esté humedecido con una solución detergente. Después se procederá a retirar este producto con un paño humedecido con agua.

Tuberías y tubos de luz

La superficie de las tuberías y tubos de luz que se encuentran en el techo tienen que limpiarse con un trapo con agua para evitar que se acumule el polvo en estas áreas. Luego se utilizará un paño limpio con desinfectante para concluir la limpieza de estos elementos.

Gabinetes

Para realizar la limpieza de los gabinetes donde se colocan los reactivos, estos compuestos primero se deben retirar de estos muebles y colocarse encima de los mesones empleando guantes.

Luego se hará la respectiva limpieza y desinfección empleando guantes, mascarillas y un paño  humedecido adecuadamente en agua. Se esperará a que se sequen para ubicarlos nuevamente en sus respectivos gabinetes.

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Papeleras

Las bolsas de basura de las papeleras que estén colocadas en el laboratorio se deben retirar y colocar unas nuevas. Luego las bolsas retiradas se transportarán a los sitios que se hayan asignado para su almacenamiento.

Una vez que se hayan culminado las labores de limpieza y desinfección en laboratorios, estas se registrarán en el formato de Registro de Limpieza y desinfección del laboratorio.

4 recomendaciones para hacer una correcta limpieza y desinfección del material reutilizable

Los materiales que se empleen en el laboratorio deben descontaminarse, así como lavarse, secarse y esterilizarse de acuerdo con los criterios exigidos para su reutilización.

Así pues, algunos consejos para limpiar y desinfectar correctamente el material reutilizable, se recomienda seguir estas pautas:

  1. Las tareas de limpieza y desinfección de los materiales reutilizables deben hacerse en el cuarto de limpieza y esterilización.
  2. Todo el material se tiene que sumergir en una solución de hipoclorito al 1% con el propósito de someterlo a inactivación previa a su lavado con un jabón neutro.
  3. Para enjuagar el material se debe emplear agua destilada, ya que este componente contribuirá a que quede libre de cualquier elemento que pueda influir en la precisión de los resultados  de análisis y pruebas que se hacen en el laboratorio.
  4. Identificar los recipientes que se usen para la limpieza y desinfección de este material.paula3

¿Cómo realizar el procedimiento de limpieza y desinfección del material reutilizable?

La limpieza y desinfección del material reutilizable también suele ser un proceso delicado, por lo cual debe hacerse poniendo en práctica los siguientes pasos:

  1. Eliminar el material empleado en los recipientes de polietileno, que cuentan con una solución de hipoclorito al 1% (50 ml hipoclorito y llevar a 500 ml con agua) por un lapso de 10 minutos para su inactivación.
  2. Ubicar el material junto con la solución de hipoclorito en el recipiente que se encuentre marcado con el nombre “Material para lavado”.
  3. Echar la solución en el lavabo y añadir agua hasta poder cubrir el material logrando quitar los residuos de la solución de hipoclorito.
  4. Añadir una solución en el lavabo y echar agua hasta que el material se encuentre totalmente cubierto y se le pueda retirar la solución de hipoclorito.
  5. Agregar una solución con detergente (140 ml de detergente neutro/ 4 L de agua) y lavar el material frotándolo de manera suave para evitar que se pueda dañar o romper algún elemento. Se  descartará la solución del detergente y se lavará con agua común, repitiendo este proceso 3 veces de manera que se asegure que no quede algún residuo de detergente.
  6. Agregar agua destilada al material y dejarlo enjuagando durante 1 hora.
  7. Eliminar el agua en el lavadero y secar el material ubicándolo encima de paños absorbentes.
  8. Una vez que el material esté seco, debe ubicarse en los cajones y gabinetes, registrándose el proceso de limpieza en el formato de Registro de limpieza y desinfección.

En resumen, para realizar una limpieza y desinfección en laboratorios eficaz, lo más recomendable es mantener un orden en estos procedimientos, así como los materiales y otros productos desinfectantes en el laboratorio, así como llevar el registro de estos procedimientos para que no se ocasionen perjuicios en estas áreas de trabajo.

Además, las personas que trabajan en el laboratorio deben poner en práctica una adecuada higiene de manos para evitar en la medida de los posibles los riesgos de contraer una infección o poblema motivado a su falta de lavado frecuente en esta zona corporal que tiene contacto con tantos agentes infecciosos.


El nuevo mundo

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Ya lo dije en alguna ocasión, soy una enfermera llena de cicatrices. Ahora, cada vez que vuelvo del trabajo, tengo una nueva. Cuando da el sol, brillan como escamas. Pero como ahora voy siempre cubierta, no se ven. Me levanto en el silencio de la noche y no me molesto en encender la luz. Los sueños siguen ahí, molestando. Cuando duermo sigo trabajando en el hospital a pesar de llevar camisón y tener los ojos cerrados. El agua fría en la cara no consigue devolverme a la realidad. Porque no existe. Ya no hay diferencia entre la vida real y lo onírico. Las fronteras han desaparecido. Arrastro los pies descalzos por la casa. Me gusta sentir el frío de la mañana. Con el abrigo puesto, me detengo un momento en la puerta cerrada de casa. El cuerpo se resiste a salir. Le gusta estar confinado. Volver a respirar el aliento de mi hija dormida y despertar con sus manos en la cara. Pero hoy no puede ser. Salgo a la noche y el silencio me absorbe. No se oyen coches ni pasos. Parece que nadie va  a trabajar. El camino al hospital es una senda verde cubierta por árboles. Me gusta escuchar cómo el viento mece las ramas mientras camino. Hace unos días, algún herrerillo  comenzó a cantar. Era un gorjeo alegre. Ahora ya no se adivina un canto perdido. Parece que toda una bandada ha decidido apropiarse del lugar y los herrerillos cantan atropellados sin ninguna coordinación. Es algo estridente. Molesto. En este nuevo mundo, vacío, los pájaros han encontrado un nuevo espacio en el que cantar. Sin humanos que interrumpan su música. La naturaleza crece sin control y golpea con fuerza encima de la mesa. La de cada una de nuestras casas. Una Venus de Willendorf sonríe en su trono de piedra esperando más ofrendas. Por fin queda claro quién es la diosa. El COVID-19 es también uno de sus hijos amados. Como todo lo vivo. Ajusto mi mascarilla y llego al metro. Vigilo que nada toque mi ropa y entro en el vagón. Hay dos personas más viajando. Con las cabezas agachadas y mirando el móvil que sujetan con manos enfundadas en guantes de plástico.

Al llegar a la Uci los ruidos entran de golpe en mi cerebro. Las alarmas suenan incesantes y las voces de muchas personas hablan alto. He creído escuchar un gorjeo de herrerillo por encima, pero no puede ser. Me cuesta despegar la lengua y comenzar a hablar. Quiero volver al silencio. Hay enfermeras cubiertas por mascarillas, pantallas y batas a las que sólo puedo ver los ojos. A algunas ni siquiera las conozco. Es personal de refuerzo sin experiencia en cuidados críticos. Manos en tiempos de guerra. Les sonrío y pido que me cuenten el parte de la noche. Cuando lo hacen, salen de la  UCI. Se arrastran hasta la puerta con el bolso colgando y traspasan la frontera del nuevo mundo. Yo me quedo dentro. Tapo las cicatrices, que brillan a la luz de las bombillas. Me enfundo la mascarilla, la bata, la pantalla…Y algo similar a un escudo. Hay que ponerse en pie. Llega un nuevo ingreso. Un hombre de cara afilada apoya las manos en la cama intentando trepar por el cabecero. Busca aire. Las costillas se contraen y el abdomen se bambolea. Mira con pupilas dilatadas. Hay sudor cubriendo todo su cuerpo. Intento tomar una mano para que deje de dar manotazos. Me inclino y digo desde  detrás de la mascarilla: “ Todo saldrá bien”. El herrerillo canta y golpea con el pico la ventana del box. Luego llega el tiempo de los sedantes y un tubo endotraqueal que lleve aire a los pulmones. Ya no hay más que silencio para el hombre. Su familia no podrá visitarle mientras esté en el hospital. Este es el precio de una enfermedad que infecta la vida con soledad. Al mirar su radiografía, más tarde, me doy cuenta que probablemente no sea verdad eso de que “todo saldrá bien”. Necesito la mentira para guiarles en esta nueva dimensión. El brazo me escuece. Tengo una cicatriz más. Todavía es roja, y no curará en mucho tiempo.

Después de muchas horas, me quito capa tras capa la barrera que me ha guardado como una coraza. Estoy cubierta de sudor. La cara está marcada por varias partes. El roce de la mascarilla ha hecho varias heridas detrás de las orejas. Voy a la ducha y me froto una y otra vez con jabón. Aguanto el calor hasta que la piel me duele. Quiero proteger a los míos. La piel de las manos se ha agrietado y a veces sangra. Al salir de la ducha, una compañera capta algo en mis ojos y dice:” un día menos”. Abro la boca para contestar, pero no digo nada. Sonrío. Una mentira más, no pasa nada.

Salgo de la UCI camino a los ascensores y veo que el jardín interior del hospital, se ha transformado. Las varas de bambú nunca han estado más altas. Se elevan rectas hacia el cielo. Quieren salir de ese edificio y encontrar la primavera fuera. El verdor se mete en mis ojos. Escuece. Lagrimeo. Pero no puedo tocarme la cara, cubierta por otra mascarilla. Así que dejo que mis ojos lloren por su cuenta.

Cuando regreso a casa, la senda está iluminada por el sol. Los mirlos salen al camino para buscar alimento sin prestarme atención. Los herrerillos me escoltan y su canto no me deja pensar. El columpio del parque donde juega mi hija está quieto. Por un momento, creo que es de noche a pesar del sol. Que estoy dormida. Que no soy enfermera. Que el hombre al que dejé intubado habló con su familia y les dijo que “todo iría bien”. Pero el gorjeo del herrerillo me devuelve a los adoquines rojos del camino. Pienso en lo que quiero ser. Sólo un poco de tinta. Algo útil para escribir una guía. Para volver a casa.

 


GUÍA DE SUPERVIVENCIA DE ENFERMERÍA DEL PACIENTE CRÍTICO CON COVID-19

INTRODUCCIÓN

Ante la situación tan crítica que estamos viviendo es importante una guía que nos ayude a manejar a estos pacientes, desde el punto de vista de las enfermeras.

Los pacientes son muy complicados, con muy mala situación basal. Pero en compensación, “funcionan” de forma muy parecida, lo que nos permite adaptarnos a ellos más rápidamente.

Es muy importante ir vigilando y “aprendiendo” del paciente. ¿Cómo desatura este paciente?, ¿se despierta fácilmente?, ¿cuál es su situación hemodinámica?…

Aprender y respondernos a estas preguntas hacen que estemos prevenidos sobre lo que va a pasar cuando vayamos a hacerle cualquier cuidado, como los cambios posturales.

Este texto pretende ser una pequeña guía de supervivencia para enfermería ante esta crisis, aportando consejos y experiencia propios.

No ha de considerarse como artículo científico ni darle más valor que el que se pretende: ser una guía de ayuda para la enfermería en estos difíciles momentos.

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1.- INICIO DEL TURNO CON EL PACIENTE CRÍTICO

  • Revisar todas las alarmas.
  • Comprobar que los ritmos pautados de los sueros en PICIS (Critical care Manager, es un sistema informático de historia clínica electrónica)  y las bombas de infusión, coinciden.
  • Debemos saber en qué modalidad respiratoria tenemos al paciente.
  • CONSENSUAR CON EL MÉDICO la medicación a usar en caso de que el paciente despierte, se desadapte o desature.
  • CONSENSUAR CON EL MÉDICO el objetivo hemodinámico, TA a conseguir, con drogas vasoactivas o volumen extra.
  • PICIS ¿vuelca los datos?
  • El resto igual: medicaciones, analíticas, preparar medicación…

 2.- VOLCADO DE DATOS A LA HISTORIA CLÍNICA ELECTRÓNICA (HCE)

  • Esto es imprescindible para el manejo médico de estos pacientes. Unos ordenadores vuelcan los datos directamente y otros no. Comprobar el volcado al inicio de cada turno.
  • Idóneamente, los datos se tendrían que anotar cada hora. En las actuales circunstancias, cuando se pueda, pero como máximo cada 3 horas. Se puede ir alternando entre pacientes. Debemos intentar que “legalmente” se vea la situación general del paciente durante el turno.
  • Recurrir a la toma de datos de emergencia en caso de necesidad (en el Hospital de Fuenlabrada la HCE es PICIS y estos datos se cargan con el icono “cámara fotográfica”).
  • Los datos del ventilador, son imprescindibles. Anotar al inicio y fin de turno los datos programados fijos y cuando se cambien (FiO2, PEEP, etc). Intentar cada hora o cada 2, la Frecuencia Respiratoria (FR), Volumen Tidal (VT), Volumen Minuto (VM) y presión máxima (PMax).
  • La diuresis no es imprescindible cada hora. Valorar individualmente.
  • Atención a los flujos de las infusiones continuas (que correspondan PICIS-bomba).

3.- INGRESO

El equipo que se encargará del posible ingreso, debería tener preparado todo el material necesario previamente (no esperar a la llegada del paciente):

  • Intubación orotraqueal.
  • Medicación.
  • Vía central de 3 luces.
  • Sistema arterial.
  • Colocación de SNG.

Al ingreso, lo primero es saber si se va a intubar al paciente, para tener preparado el material necesario y el ventilador.

  • Comprobar vías periféricas. ¿Funcionan o necesitamos más?
  • Proceder a IOT. Tener preparada la medicación: analgesia/sedación/relajante y expansor purgada y conectado a vía.
  • Canalización de:
    1. Vía central de 3 luces.
    2. Catéter arterial.
    3. SNG (Levin). Consejo: Con el TOT, muchas veces es más difícil colocarla. Si hay “tope”, cuando se pase la orofaringe, con la cabeza inclinada hacia adelante, introducir la SNG, pero “enroscándola” a la vez, como si fuera un tornillo.
    4. Sondaje vesical.
  • Extraer analítica de ingreso.
  • ¿Tenemos que sacar hemocultivos u otro cultivo? Recordar que los hemocultivos se pueden extraer de la vía central o catéter arterial en el momento de canalizarlo.
  • Iniciar medicación pautada (sedación, drogas vasoactivas…).

4.- MONITORIZACIÓN

La monitorización; la clásica. Ajustar alarmas y tiempo de toma de presión arterial no invasiva (PANI).

  • Ante la falta de cables de arteria a monitor, valorar compartirlo con otro paciente (el más estable: PANI).
  • Ante la falta de manguito de presión de sistema arterial, se puede usar un manguito de presión arterial, hinchándolo con aire comprimido y dejar pinzado.

5.- MANEJO VÍA CENTRAL

Atención al manejo de las drogas vasoactivas. NA(noradrenalina), dopamina… no actúan por los 3 ml pautados que pasan en 1 hora, sino por la cantidad casi instantánea que entra en cada momento. Si aumentamos el flujo, la TA (tensión arterial) aumenta rápidamente. EVITAR BOLOS o ponerla con otras perfusiones que conlleven cambios bruscos del flujo (sueroterapia, como ejemplo).

Atención a las compatibilidades de fármacos.

Normalmente se dejan las drogas vasoactivas por luz única. De faltar vías, se pueden poner en la misma vía y luz que la sedoanalgesia (vigilar compatibilidades).

Como ayuda, en este enlace: https://t.co/yzOvkuEYlu he dejado un Excel que presentamos en el congreso de la SEEIUC, con las compatibilidades en Y de las principales medicaciones usadas en perfusión continua en UCI.

6.- MANEJO DEL PACIENTE INTUBADO

Los cuidados principales son:

  • Fijar bien el tubo orotraqueal (TOT), evitar desplazamientos de este.
  • Atentos a la marca dental. La tráquea es como un cono, más ancho hacia arriba. Tubo fuera: FUGAS DE AIRE. Tubo colado: intubación selectiva al pulmón derecho (vigilar movimiento uniforme del tórax, auscultar, aumento de presiones del ventilador o caída de volúmenes).
  • La presión del neumotaponamiento, debe estar entre 17 y 22 mmHg (25 y 30 cm H2O). COMPROBAR CADA 8 H O CUANDO SE DUDE. EVITAR SOBREINFLAR.
  • Lavado de boca C/8 HORAS. Con agua más solución antiséptica bucal, con jeringa ir echando agua y con el cepillo conectado a succión ir frotando y aspirando. Comprobar antes y después el inflado del neumotaponamiento. Después cambiar la cinta de sujeción, mejor entre dos personas, una sujetando el TOT. En caso de sobrecarga de trabajo ¿es necesario cambiar también la venda de sujeción si está limpia?
  • Vigilar las comisuras labiales: vaselina y gasas.
  • POSICIÓN: 30-45º. Vital para evitar neumonías.
  • Se puede levantar al sillón al paciente conectado al ventilador.
  • Al mover al paciente, sujetar el TOT.

6.1.- MODALIDADES RESPIRATORIAS (muy básico)

Las siglas y nombres usadas, son las que usamos en nuestro hospital. Varían según hospitales o marcas y modelos de ventiladores. Es importante adaptarlas a los nombres con los que vayamos a trabajar.

IPPV

  • Con X FiO2, el ventilador manda X volumen (Vt=Volumen Tidal) X veces por minuto (FR) para conseguir X Volumen Minuto(VM)(que es el objetivo real).
  • Imprescindible la PEEP (es el presión real que habrá dentro del alveolo, donde se realiza el intercambio de gases).
  • Este VT, genera unas presiones pico y máxima (presión ejercida dentro del pulmón por un volumen determinado de aire). El sistema evita que sobrepasemos esas presiones máximas. Si caen el VT o salta la alarma de presión máxima, algo provoca que ante el mismo aire se generen mayores presiones: mocos, el paciente está despierto y tirando, neumotórax, etc.
  • Atentos a estos dos parámetros al movilizar al paciente: VT(volumen tydal)  y Presión Pico.
  • El paciente también puede “tirar” con el autoflow o asistida conectados (inicia respiraciones propias), por lo que veremos FR mayores a las pautadas.
  • EN ESTA MODALIDAD, VIGILAR (además de SatO2, etc):
    • FR: Si está por encima de lo pautado: el paciente “tira” ¿tiene el autoflow o la asistida encendidas?, si sí, todo OK salvo que sea demasiado alta. Si no: falta sedación.
    • VT: Si cae: comprobar existencia de secreciones, ¿hemos cambiado de postura?, ¿está despierto?…
    • PPico: si se llega a ella: mocos, despierto… luego otras causas “patológicas”.
    • Siempre la “fuga” que nos indicará problema con el neumotaponamiento.

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BIPAP

  • Con X FiO2, el ventilador manda X veces (FR) el volumen que entre en el pulmón hasta conseguir la PI (Presión Inspiratoria) indicada, para conseguir el VT objetivo. Esta PI en 30 cm H2O es muy alta (32-34 ya…). Para meter 500 cc de aire en un pulmón distresado, generaremos mucha presión (a 30 cm H2O), ya que no expande bien. Un pulmón sano, sí se expande y genera menos presión.
  • Siempre PEEP.
  • Vigilar lo mismo que en IPPV, pero el VT, puede oscilar más.
  • También permite al paciente tirar: podemos tener pautada 16 de FR y salir 22. (Precisa Presión de soporte pautada).
  • Si en cambios posturales o movilizaciones el VT cae, volver a la posición anterior y valorar.

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CPAP o PRESIÓN DE SOPORTE

  • El paciente controla la FR( frecuencia respiratoria). Para pautarlo, se hace con el ASB o P soporte (SIEMPRE CON PEEP):
  • Si con X ASB, el paciente introduce poco aire (VT), por tanto, poco VM, lo compensará elevando la FR.
  • Con X ASB, el paciente introduce mucho aire (VT), mucho VM y baja la FR.
  • Así ajustamos el ASB para conseguir adecuados VT, VM y FR.
  • El sistema de seguridad es la “ventilación en apnea”, que entra cuando se produce una apnea de X segundos pautada. Dar a eliminar alarma para que se quite. Si entra muchas veces: avisar para valorar otra modalidad.
  • Debemos vigilar:
    • FR baja (sobre 10 rp`): Si el VT es alto (>600 ml aprox); sobra soporte.
    • FR baja con VT bajo: atento a situación neurológica o sobra sedación…
    • FR alta con VT bajo: falta soporte.
    • FR alta con VT alto o normal: ¿secreciones?.
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DESTETE (paso previo a extubación)

  • Se parte de presión de soporte.
  • Se puede hacer poniendo al paciente en “tubo en T” o bajando la PEEP  y la presión de soporte al mínimo, sin desconectar del ventilador.

TUBO EN T

  • Paso previo a la extubación.
  • Conectamos la T al TOT y al O2. Por el centro queda taponado para aspiraciones.
  • Vigilar el tiempo de desconexión, FR, SatO2 y mecánica respiratoria. Ante cualquier situación que no nos guste: reconectar al ventilador.
  • Dejar siempre el ventilador en modo “STAND BY”, que nos permite reconectar con urgencia en la modalidad anterior.
  • Pensar que estos pacientes críticos pueden ser de larga estancia y difícil extubación: esta fase puede ser como una carrera de larga distancia, de “a pocos”, unos minutos por la mañana, otros por la tarde, etc.

6.2.- ASPIRACIÓN DE SECRECIONES

  • Aspirar solo cuando se necesite.
  • Puede indicárnoslo:
    • Se oyen o se ven las secreciones.
    • Tos, incluso sedado.
    • Caída de volúmenes.
    • Al auscultar al paciente que se escuchen.
    • Notar las vibraciones con la mano en el pecho del paciente o sujetando las tubuladuras del ventilador.
    • Desaturación en paciente sedado y al que no hemos movilizado.
    • Dar siempre a “preoxigenar” en el ventilador.
    • Siempre que se pueda: SISTEMA DE ASPIRACIÓN CERRADO: no perdemos la PEEP y aislamos la vía aérea.ASPECTOS ESPECÍFICOS DE NEUMONÍA CON COVID-19Presentan neumonías “en racimo” y distress respiratorio.Esto hace que estos pacientes tengan peculiaridades:
      • Alveolos colapsados (ocupados por líquido espeso “sucio”: no se va con diuréticos).
      • Tendencia colapsar el alveolo.
      • Situación muy compleja, que hace difícil su oxigenación.
      • Su estado respiratorio puede cambiar solo con lateralizarlos.

      ¿Por qué sucede?:

      • Relación V/T alterada: zonas mal ventiladas (alveolos colapsados) y bien perfundidas (a ellos llega bien la sangre).
      • Efecto “shunt”: la sangre venosa sale del corazón y se distribuye por los pulmones. La que va a zonas bien ventiladas, se oxiogena (sale sangre arterial). La de zonas mal ventiladas, no se oxigena (sale sangre venosa). Ambas se mezclan y sale con SatO2 bajas a pesar de FiO2 100%.
      • Este efecto puede producirse solo al lateralizar al paciente, de forma instantánea y es difícil de revertir.

      Por todo ello:

      • Modalidad respiratoria: IPPV o BIPAP. Sedados, analgesiados e incluso relajados.
      • LA PEEP ES VITAL, mantiene los alveolos abiertos. NO PERDER NUNCA LA PEEP. Se pierde al desconectar al paciente del ventilador(aspiración de secreciones, por ejemplo). USAR SISTEMAS DE ASPIRACIÓN CERRADOS.
      • Al movilizar al paciente, vigilar constantemente el VT, y presiones del ventilador (también SatO2, pero menos). Si cae el VT: VOLVER A LA POSICIÓN ANTERIOR.
      • Puede ser necesario realizar el decúbito prono.

      USO DE LA SEDACIÓN

      • Usaremos: sedación y analgesia siempre juntos. Relajación cuando esté indicado.
      • Evitar la sobresedación.
      • MUY IMPORTANTE AL INICIO DEL TURNO: INFORMARNOS CON EL MÉDICO DE LOS OBJETIVOS DE SEDACIÓN EN CADA PACIENTE. Consensuar si podemos administrar sedación o analgesia extra de ser necesario, así como el tipo.
      • Si el ventilador avisa de FR alta, presiones, etc. debemos valorar el estado del paciente. ¿Está despierto o es dolor? Obviamente si abre ojos o se mueve: sedación. Si no, tenemos que distinguir si solo es por dolor y solucionarlo con opiáceos.
      • También debemos saber qué modalidad respiratoria tiene el paciente para saber qué medicación podemos usar. De forma general:
        • IPPV o controlada: sedación/analgesia/relajación.
        • BIPAP: sedación/analgesia/relajación.
        • BIPAP + ASB: sedación/analgesia.
        • ASB: analgesia. Sedación bajo vigilancia estrecha. NUNCA USAR RELAJACIÓN.
      • Es muy frecuente la desaturación por desadaptación de estos pacientes o que se despierten “de golpe”. Esto provoca que baje la SatO2. de forma brusca. En unos casos seguirá bajando continuamente, lo que exige una actuación inmediata. En otros casos, la bajada de SatO2. es limitada y usualmente a los mismos valores, (ejemplo a 85%), lo que da tiempo a meditar la solución o pedir ayuda.
      • Hay pacientes que ante las movilizaciones presentan tos y, por tanto, salta la alarma del ventilador. En estos casos, debemos prestar atención a la SatO2 y los volúmenes del ventilador. No es raro encontrar pacientes con tos, pero que no desaturan: ¿realmente precisan sedación extra en esta circunstancia?

       

    • CAMBIOS POSTURALES
      • Cada 3 horas si es posible.
      • Antes de realizar el cambio, preguntarnos: ¿este paciente desatura, tiene tos o se despierta con las movilizaciones? ¿Qué modalidad respiratoria tiene? ¿puedo administrar sedación extra y qué tipo? Esta información es importante pasarla al turno posterior.
      • Al poner al paciente de lado, vigilar la SatO2 (saturación arterial de oxígeno) . Si comienza a bajar lentamente, hacer el cambio rápidamente. Si cae bruscamente (y antes de que baje del 90%), parar el cambio inmediatamente y volver a la situación anterior. En estos casos, no pasa nada si no hemos podido cambiar las sábanas.
      • VIGILAR el VT (volumen tidal) del ventilador. Si en la posición anterior tiene, como ejemplo, 500 ml de VT y durante el inicio del movimiento baja a 400 ml, vigilar la SatO2. Si comienza a bajar rápidamente, parar el cambio y volver a la situación anterior. Si no baja mucha la SatO2, terminar el cambio. De caer mucho el VT (por debajo de entre 200 y 300 ml), parar el cambio, aunque no desature.
      • Tras el cambio vigilar SatO2 y VT, puede ser necesario volver a la posición anterior porque no tolere ese decúbito.

      MANEJO HEMODINÁMICO

      • Muy frecuentemente precisarán drogas vasoactivas: (NA o/y dopamina).
      • También tendrán anomalías en la distribución de líquidos (hipotenso y edematoso).
      • Consensuar con el médico qué objetivo tienen si el paciente presenta hipotensión (volumen o aumento de drogas). También qué objetivo de TA quieren conseguir, para saber cómo manejar esas drogas.
      • Cuando conseguimos el objetivo de TA, es importante valorar si estamos ante una tendencia o estabilización ¿las cifras son estables?, o ¿es algo puntual y temporal? Si creemos que es estable, intentar ir disminuyendo las drogas (consensuado con el médico previamente y de 1 ml/h 1 ml/h), para ir “ahorrando” droga y posteriormente de ser necesario, tener más margen de aumento.
      • Puede ser positivo conseguir bajar 1 o 2 puntos la NA (noradrenalina) ahora y tener que subirlos en el siguiente cambio postural.
      • Aquí también tenemos que “aprender” del paciente. ¿Se hipotensa en las movilizaciones?, ¿recupera aumentando las drogas?, ¿responde bien al volumen? Algunos pacientes, con “oler” un expansor, responden bien. Esto puede permitirnos solventar hipotensiones con 500 cc de expansor a “chupitos” (también puede indicar que el paciente precisa volumen extra).
      • En este punto es importante recordar la importancia de la monitorización de la diuresis, de forma horaria idealmente (es posible alargar la latencia).
      • Recordemos la relación existente entre la TA media y la diuresis. Esto hace que uno de los objetivos importantes de mantener una buena situación hemodinámica (con volumen o drogas) sea la conservación de la diuresis.

      DECÚBITO PRONO

      • Es una medida muy utilizada en estos pacientes.
      • No “cura”, pero si funciona, mejora las condiciones respiratorias del paciente.
      • Se suele mantener al paciente, si lo tolera, 24 horas.
      • Se realizan giros de la cabeza y brazos cada 3 horas.
      • Estos procedimientos (el prono y los cambios de cabeza), se consideran de alto riesgo para la contaminación aérea: MÁXIMA PROTECCIÓN.
      • El lado del paciente que gira hacia arriba, será decidido por la posibilidad de salida de dispositivos.
      • La persona que sujeta el TOT, es quien da la orden de iniciar el movimiento.
      • En prono, no se podrá cambiar la cinta de sujeción del TOT. Si se puede intentar realizar un ligero lavado de boca o recogida de fluidos.
      • No está contraindicada la NE( nutrición enteral).
      • Antes de iniciar el movimiento, asegurarnos de dejar bien fijadas todos los dispositivos para evitar movilizaciones o salidas accidentales.

      BALANCE HÍDRICO

      • En todos los pacientes es muy importante realizar el cálculo del balance hídrico al final del turno.
      • En este tipo de pacientes, en los que la distribución interna de líquidos o la función renal se puede ver alterada y con los que tenemos que manejar un gran volumen de fluidoterapia, es más importante realizarlo correctamente.
      • En este enlace: https://elenfermerodelpendiente.com/2017/02/23/perdidas-insensibles-en-el-balance-hidricolas-calculamos-bien/ explica muy bien y documentado, cómo hacerlo.
      • A partir de ese trabajo, he realizado un Excel con esos datos, que nos puede facilitar esa tarea. Lo pueden encontrar descargable, en el siguiente enlace: https://t.co/yz OvkuEYlu

       

      Espero que este texto sirva de ayuda. Si alguien ve algún error (que los habrá) o cree que se puede mejorar incorporando algo, póngase en contacto conmigo y lo ampliamos o arreglamos.

      ¡Gracias!.

      Enrique García García, enfermero, Reanimación, Hospital Universitario de Fuenlabrada (Madrid, España).

      enriquegarcia.app@gmail.com