NIGHTINGALE & CO

Día de la Enfermería. Reflexiones de dos enfermeros.

imagesCAIYPT51

 Gonzalo Amaro
A lo largo de la semana hemos repasado la trayectoria de Florence Nightingale, se puede decir que no fue un camino de rosas, la oposición de su familia a que estudiase enfermería, la idea extendida de que una enfermera no precisaba adquirir conocimientos para desarrollar su trabajo, la oposición de las instituciones a cambiar e introducir nuevos sistemas de organización no hicieron más que reforzar su creencia en la renovación de una profesión que siempre estuvo cerca de los enfermos pero desde un nuevo enfoque desvinculada de la religión y con una base científica. Es lo que diferenciaba las enfermeras instruidas en la Escuela Nightingale donde a través de la experiencia, la observación y la reflexión saldrán nuevos profesionales que han seguido formándose al ritmo de la sociedad y la ciencia, siempre en constante evolución.
Evolución es lo que destacaría del pasado y del presente de nuestra profesión, en la actualidad no se ha detenido, la incorporación del grado en los planes de estudio y la regulación de nuevas especialidades hacen desde mi punto de vista que el futuro sea incierto pero no menos prometedor, desde hace muchos años somos una realidad necesaria y reconocida por la sociedad que como en tiempos de Florence Nightingale tiene su mayor activo en la sociedad que quiere que le atiendan y le traten profesionales bien formados sin perder de vista la importancia de la salud en la vida de las personas.
En sus últimos años de su vida Nightingale criticaba la profesionalización de las enfermeras, en su opinión pondría un punto final a la formación lo que llevaría a la presunción, entendiendo que la actividad de la enfermera y la responsabilidad personal de ésta es el bienestar del paciente, siendo más fácil alcanzarlo si se entiende el trabajo como una vocación, más que como una profesión.
Este es un reto que sigue vigente, la tecnificación nos puede hacer perder el sentido de nuestra vocación humana, el equilibrio entre ambas es necesario.

Oscar Fernández
Volver la vista atrás y replantearte tu profesión supongo que ha sido algo que hemos hecho todos en algún momento. Hace 11 años que acabé la carrera, en aquella época llamada diplomatura y, creo, han cambiado muchos planteamientos sobre lo que yo creía, soñaba y, sobre todo, sería mi profesión.
No os podéis imaginar la de veces que habré escrito esta entrada. Conmemorar el día de la enfermería, aunque sea desde este modesto blog, es algo grande. Somos muchos los profesionales orgullosos de su trabajo a pesar de que las circunstancias no siempre nos enseñen lo maravilloso de nuestro trabajo.
Si tuviera que definirla sé que no usaría ninguno de los términos que me enseñaron en la carrera. Términos como paradigma cargados de significados, semánticamente portentosos, ilustre sonoridad al pronunciarlos, largas palabras para definir algo tan básico y profundo en el ser humano como es “cuidar al otro”. Sé que no daría tanta pompa y platillo a lo que se supone es la enfermería moderna, sino que iría a la esencia de las cosas y de las personas para destacar el hecho de que la cercanía entre las personas me permite compartir aquello que las compone y que llena a mi profesión de esperanzas, sueños, ilusiones, momentos , pasiones, recuerdos, encuentros, … Sé que no sería tan formal para demasiadas cosas que ni los propios profesores de mi escuela se creían.
Insistiría más en el cuerpo de conocimientos, gran ilustrador de mi profesión y de mi formación. Pero no físico ni tecnológico en exclusiva. No soy mejor enfermero porque sea capaz de canalizar todas las vvps (siglas profesionales) o porque controle como nadie el respirador más moderno del mercado. Me falta algo importante en ese cuerpo de conocimientos. Yo añadiría actitudes, creencias y planteamientos. Me es curioso comprobar como esa esencia del cuidado huye por la puerta de atrás cuando una nueva técnica aparece. Como las nuevas promociones de esta nuestra profesión usan tantas veces a lo largo del día esas frases tan interesantes y, al mismo tiempo alarmantes, como “esa no es mi función” o “yo no sé nada, pregunte al médico” aunque la cuestión sea profesionalmente enfermera.
Fomentaría la unión de los enfermeros. Crearía esperanzas en que ésta, nuestra profesión, se basa en eso. Insistiría más en el concepto de trabajo en equipo, un concepto curioso; todo el mundo lo usa y parece ser que por mucho repetirlo en las conversaciones se genera por combustión espontánea. Gritaría más alto a los demás compañeros que todos vamos juntos en el cuidado, cada uno en su campo sí, pero todos complementados. Les diría a todos nuestros responsables, los competentes y los no tanto (que son muchos) que siguen siendo los líderes de la enfermería aunque tengan sus Reinos de Taifas personales en muchas de las unidades asistenciales a su cargo. Cómo me viene a la memoria en este momento lo que decía Antoine de San Exupery cuando el Principito se encuentra con el Rey!!!!!!!!!
Les diría a los nuevos compañeros que dejen lastres atrás. Que uno se forma como enfermero recorriendo pasillos y desgastando suelas de zapato. Acompañando y tendiendo puentes con las personas con las que trabaja. Enfrentándose a mil y una batallas en el transcurso de un único turno. Que después de la formación básica comienzas a gestar realmente el curriculum, no en papel, sino en esencia profesional. Que después de la carrera es cuando estudias más ya que estudias la vida, los aspectos más destacados de ella pero, sobre todo, como enfermeros estudiamos como enfrentarnos a ellos con la esperanza de ser lo más eficaces posibles.
Les invitaría a coger más manos sin tener que tomar pulsos, mirar más caras y no tantos edemas con fóvea, escuchar corazones sin fonendoscopio, interpretar la vida más certeramente que la enfermedad, sentir más que canalizar catéteres, …. Descubrir que su profesión va más allá de un título expedido colgado en la pared; es más, cuántas paredes desprenderían las alcayatas que soportan esos títulos si supieran el uso que se hace de ellos!
Para mí, celebrar el día de la enfermería es algo grande. Nuestra profesión mantiene vivos muchos de los valores que hacen que las personas se enorgullezcan de ser quienes son. Es un orgullo personal y propio de cada individuo.
Así que disfrutadla todos aquellos que la desarrolláis cada día y los que no, ved más allá de la persona que la desarrolla porque es una profesión que define a las personas que la viven y la sienten.
Feliz día de la Enfermería!!!!!!!!

Un pensamiento en “Día de la Enfermería. Reflexiones de dos enfermeros.

  1. Sara

    Excelente entrada y excelente la reflexión que hacéis cada uno. Florence Nightingale abrió la puerta y ahora somos nosotros los que debemos continuar con nuestra aportación personal diaria, pensando que el máximo de nuestra profesión es “el cuidado de las personas” y eso, a parte de un honor, es toda una responsabilidad. Gracias Óscar, gracias Gonzalo, por estas palabras y vuestro trabajo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *