NIGHTINGALE & CO

Placebo&Nocebo

Medication_nurse

Fuente foto: Beth Israel Deaconess Medical Center Historic BIDMC.
New England Deaconess Hospital nurse Ruth Porter, 1950.

“Cualquier persona que realiza un ritual terapéutico puede influir en la fisiología del cerebro del paciente y obtener efectos positivos”

Fabrizio Benedetti, investigador principal mundial sobre el efecto placebo

Se conoce el término “placebo” como toda sustancia biológicamente inerte o cualquier otra terapia o intervención de la que no se espera que produzca un resultado favorable, cuando sea administrada o dada. Cuando se habla de “efecto placebo” se refiere a cualquier efecto psicobiológico favorable, posterior a la administración de un placebo.

El placebo es una herramienta terapéutica conocida desde la antigüedad, pero el primer ensayo controlado con placebo del que se tiene conocimiento, fue realizado aproximadamente en el año 1931, cuando una droga conocida como sanocrysin se comparó con agua destilada en el tratamiento de la tuberculosis. Desde entonces el placebo se ha vinculado al tratamiento de algunas patologías como el asma, o al dolor y ansiedad, inclusive se le vincula con la medicina alternativa.

En la actualidad, el placebo se usa principalmente en la investigación y en el estudio del propio fenómeno placebo, y también sigue utilizándose en la práctica clínica.

El efecto placebo (del latín placebo, primera persona del singular del futuro imperfecto del indicativo de placebo, y traducido por «te complaceré», «te ayudaré») es un componente inseparable de toda respuesta terapéutica (farmacológica, psicoterapéutica o quirúrgica), que actúa siempre en beneficio del paciente, sumando sus efectos positivos a los del resto de elementos que configuran el efecto global producido por el tratamiento.

El término placebo proviene del verbo latino placeré y se origina de un salmo que se cantaba en la Edad Media en el funeral de alguna persona, y que comenzaba con la frase Placebo Domino in regione vivorum que significa: “Yo complaceré al Señor en la tierra de los vivos”. Debido a que en esa época se hizo popular el hecho de que los familiares del difunto pagaran a las plañideras para que le cantaran a sus muertos, el término se asoció al concepto de “sustitución casi fraudulenta de lo real”. En el siglo XVIII, el término fue definido en un diccionario médico como medicamento común y, en una edición posterior, como “algo” que simula ser un medicamento.

Henry Beecher (1955) demostró que los pacientes respondían positivamente a los placebos y definió el término  placebo como un falso tratamiento que servía como instrumento psicológico para la terapéutica de ciertas afecciones mentales, como la neurosis; como recurso experimental para distinguir un efecto medicamentoso real de una sugestión, y como herramienta para estudiar los mecanismos de acción farmacológicos.

Se viene usando desde al menos el S.XVIII para describir los tratamientos inocuos, conocidos también como “de complacencia”, como hemos comentado ya anteriormente . Antes de 1945 la palabra placebo no estaba incluida en los índices de literatura médica internacional . Pero desde la segunda mitad del S.XX, con el desarrollo del ensayo aleatorio controlado (EAC) que exige la comparación de un fármaco en estudio con un placebo de idéntica apariencia, el interés por el placebo y sus efectos se intensifica, dirigiéndose además al estudio del propio fenómeno del placebo y la posible optimización de sus propiedades terapéuticas.

A través de múltiples estudios se ha observado que la administración de placebo es capaz de mejorar diversos síntomas físicos y emocionales en los pacientes, pero a la vez, en algunas ocasiones, puede causar toxicidad subjetiva en ellos, definiéndose esto último como efecto nocebo. Este efecto es mucho menos conocido a pesar de que puede constituir una fuente importante de reacciones adversas que se atribuyen al tratamiento farmacológico.

El efecto nocebo (del latín nocebo, primera persona del singular del futuro imperfecto del indicativo de nocebo, y traducido por «te haré daño», «te perjudicaré») es un componente no específico de la respuesta al tratamiento pero, a diferencia del efecto placebo, es de características adversas o perjudiciales.

El efecto nocebo es la otra cara del efecto placebo. Se trata de los efectos nocivos que se derivan de la administración de un placebo o de un tratamiento, que no pueden explicarse por su mecanismo de acción; son idiosincrásicos y no dosis-dependientes y pueden manifestarse como efectos negativos biológicamente no plausibles de las terapias activas.

Ferreres  propuso  en 2004  la utilización de estos términos de la siguiente manera:

  • Objeto placebo:  para referirse a la sustancia inactiva.
  • Efecto placebo y efecto nocebo, para definir el resultado de la acción de dicha sustancia.

De esta forma se diferenciaban los dos aspectos clave a tener en cuenta en el fenómeno placebo/nocebo: por un lado, el objeto (o sustancia que causa la acción) y por otro, el efecto (o resultado de la acción).Todo acto farmacoterapéutico y, en general, todo acto terapéutico puede producir beneficio y perjuicio a la vez. El nocebo es un componente más de esta complicada serie de piezas.

El poder del efecto placebo

¿Puede una simple pastilla de azúcar tener el mismo resultado terapéutico que un fármaco que ha costado años y millones de dólares en producirse? El efecto de un medicamento puede ser positivo incluso cuando es inerte (como una pastilla de azúcar) si el paciente cree que está tomando una droga terapéutica. Es lo que se conoce como el «efecto placebo». Dr. Kirsch

El punto de partida para entender este complejo efecto es la conocida como Teoría de la expectativa de respuesta. Con esto se demuestra que para que un medicamento funcione no solo depende del principio activo, sino también de si el paciente cree que ese medicamento funcionará o no. No hay duda de que la morfina mitiga el dolor, pero está comprobado que si el paciente no sabe que le están administrando morfina el resultado se reduce a la mitad. En definitiva, pierde la mitad de su eficacia porque el cerebro no sabe que está recibiendo el fármaco. Por tanto, es lógico entender que un placebo funcionará siempre que un médico o enfermera lo administre haciendo creer al paciente que es un medicamento.

Os dejo el link de la entrevista que mantuvo Eduard Punset con el Dr Kirsch (director asociado del programa de Estudios del placebo de la Universidad de Harvard ) sobre el poder del efecto placebo y el efecto nocebo. Se trata de una capítulo de Redes.

https://www.youtube.com/watch?v=owBWskk9B88&nohtml5=False

https://www.youtube.com/watch?v=YwCpysggXOo

 

Bibliografía consultada

1.- Brown WA. The placebo effect. Sci Am. 1998;278:90-5.

2.- Hahn, R.A. (1997). The nocebo phenomenon: concept, evidence, and implications for public health. Prev. Med. 26, 607–611.

3.- Rodriguez A, Bruera E. ¿Es posible generar efecto placebo como parte

de las intervenciones paliativas? Med Paliat. 2016;23(1):21-31.

4.- Ferreres J, Baños JE, Farré M. Efecto nocebo: la otra cara del placebo. Med Clin (Barc) 2004;122(13):511-6.

5.- Baños JE, Farré M. Reacciones adversas a los medicamentos. En: Baños JE, Farré M, editores. Principios de farmacología clínica: bases científicas de la utilización de medicamentos. Barcelona: Masson, 2002; 69-86.

6.- Enck, P., Benedetti, F., & Schedlowski, M. (2008). New insights into the placebo and nocebo responses. Neuron59(2), 195-206.

7.- Lilienfeld AM The Fielding H. Garrison Lecture: Ceteris paribus: the evolution of the clinical trial. Bull Hist Med 1982; 56: 1-18.

8.- Tempone Pérez SG. El placebo en la práctica y en la investigación clínica. An Med Interna (Madrid) 2007; 24: 249-252.

9.- Carné FX. Uso de placebo en ensayos clínicos. HUMANITAS Humanidades

Médicas, Tema del mes on-line. No 7, septiembre 2006 [citado Octubre 2013].

Disponible en: www.bioeticanet.info/investigacion/placebo-xcarne.pdf

10.- Lam RM, Hernández P. El placebo y el efecto placebo. Revista Cubana de Hematol, Inmunol y Hemoter. 2014;30(3):214-222.

11.- Kerr CE,Milne I, Kuptchuk TJ.William Cullen and a missing mindbody link in the early history of placebos. J Royal Soc Med 2008; 101(2): 89-92.

12.- Sanchís J. El placebo y el efecto placebo. Medicina Respiratoria.2012;5(1):37-46.

13.- ¿Qué sabemos sobre el efecto placebo? Infac. Información Farmacoterapéutica de la comarca. 2015; 3(8):53-8. Disponible en:

http://www.osakidetza.euskadi.eus/contenidos/informacion/cevime_infac/es_cevime/adjuntos/INFAC_Vol_23_N_8_placebo.pdf

14.- Placebo effects in guidelines, practice, and patient choice: beginning a conversation about an under-recognized therapeutic tool. White paper. May 2014.

Disponible en:

http://www.rwjf.org/content/dam/ farm/reports/reports/2014/rwjf413550

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *